domingo, 16 de marzo de 2014

Cómo diluir la existencia.



Abriría esta cabeza mía de ser necesaria una intervención, para saber por que cada neurona de este incompleto ser se destruye así misma con cada segundo que pasa. Vería unos sesos teñidos de negro en plena putrefacción, por que hace mucho le inyectaron alguna especie de veneno el cual actualmente no ha podido expulsar, ni aun que vomitara hasta el estomago.

No se pierden las ganas de lograr todo aquello propuesto, no se pierden de vista las motivaciones, ni la esperanza de verme reflejada nuevamente en otra persona. Sin embargo la sustancia degradante en la que flota mi masa cefálica, va disolviendo cada nervio con el tiempo mermando funciones básicas, y operaciones básicas que todo ser humano razonable debe ser capaz de ejecutar con éxito.

Tal vez sea mas fácil abandonar este cuerpo en forma de liquido, una vez que mi cerebro se deshaga por completo. Goteando y fluyendo por cada poro, o abertura. Quizas ya una vez fuera de mi cuerpo podría ser que el veneno y toda sustancia dañina al tener contacto con el medio ambiente se deshidratara y perdiera toda propiedad nociva, así las bondades y cualidades de mi ser se evaporarían con el calor del sol y lograría condensarme y ascender al firmamento del cual provengo y al que todos vamos, ver el mundo y el universo con nuevos ojos, una mirada sensitiva y no sensorial. Algo sin tacto, sin olfato, solo ver, y existir. Si he tener alguna participación en mi nueva forma de vida que sea sólo influyendo de manera inconsciente en el entorno como agua, viento, fuego o tierra.

No ser materia viva que sufra de pena, dolor, culpa, ira, odio o amor, sólo actuar de manera constante bajo las leyes de la física, donde el choque entre dos cuerpos generará una colisión según la fuerza de ambos, algo que deba ocurrir con la sola explicación racional de que todos los elementos y variables se alinearon para generar tal evento sin que exista un verdadero culpable o un dolor fisico, un derramamiento de sangre o lagrimas, simplemente el hecho de que el universo puso sobre la mesa de experimentos lo necesario para que ocurriera, por la fuerza y propiedad de cada material existente sobre ella.


Anhelo la fase de mi existencia donde el dolor físico y mental no deba ser experimentado como tal, así como ningún sentimiento que ligue a mi faceta anterior de ser humana. Atravesaré el muro  casi impenetrable de la mente humana y saldré ilesa, no sentiré nada, sólo existiré, todos me respiraran, estaré dentro de todos, y perteneceré a la eternidad.